Alimentarse bien – ¿Con qué pensamientos te nutres?

Alimentarse bien – ¿Con qué pensamientos te nutres?

Alimentarse bien - ¿Con qué pensamientos te nutres?

Me gustaría llevar vuestra atención sobre un aspecto de nuestra alimentación que se nos olvida a menudo o que no llegamos a percibir.

Cuando pensamos en alimentación, la mayoría de nosotr@s pensamos en alimentación del cuerpo, en dietas, en nutrientes, calorías etc. Y es sobre todo allí donde nos preocupamos por nuestro bienestar.

Pero no somos solamente cuerpo, somos mucho más que cuerpo y nuestra alimentación a otros niveles es igualmente o incluso más importante. De hecho podemos comernos una comida sanísima, ecológica, vegetariana etc. pero si la comemos en un mindframe, un estado anímico o mental de estrés por ejemplo, esta comida no nos va a sentar bien, es más, nos va a sentar mal.

De manera que vamos a ver cómo nos nutrimos y cómo nos alimentamos de ideas y de conceptos mentales positivos o negativos. Estos son básicamente de dos formas: Lo que nos llega desde fuera, lo que absorbimos desde el exterior y con lo que nos auto-alimentamos.

Si estamos empezando a crecer con nosotr@s mism@s, por nosotr@s mism@s, el algún momento nos vamos a dar cuenta que quizás conviene regular un poco el caudal de información que nos viene del exterior y la forma en la que la recibimos.

Porque la mayoría de nosotros estamos inmersos en un constante flujo de información, whatsapp, Facebook, Twitter etc. plus periódicos y medios de información, radio y sobre todo la televisión. Y aquí en España las noticias se emiten a la hora de comer.

Es un aspecto muy importante: La mayoría de las personas está literalmente comiéndose las noticias. Si nos paramos un momento a pensar de qué naturaleza son estas noticas, son en su mayoría, el 90% o 95% son noticias negativas.

Es decir, durante la comida, que debería ser una situación tranquila o placentera en buena compañía / o a solas, estamos absorbiendo junto a la comido una energía de vibración muy baja. Esto es lo que estamos ingiriendo.

Pero ingerir algo es un proceso activo, no es un proceso pasivo. Nosotros elegimos qué queremos ingerir, la cantidad de las cosas que queremos ingerir y cuándo las queremos ingerir, así que está en nuestras manos regular este flujo de información.

Aquí también tiene un papel importante la auto-determinación porque uno de los argumentos a favor de tal flujo de información es precisamente este: hay que estar informad@s.

Pero ¿realmente nos sirve de algo estar informados de las cosas horripilantes que ocurren en el mundo? ¿No valdría la pena pararse un momento a reflexionar profundamente qué está realmente haciendo esta información con nosotr@s? ¿Que nos está bajando el nivel vibracional, que nos hace sentir mal?

Por el otro lado está el gran aspecto de nuestros propios pensamientos. Nuestra retro-alimentación que lleva en marcha las 24 horas al día, tanto en vigilia como durante nuestro descanso a nivel inconsciente.

¿Cuáles son nuestros patrones de pensamiento? ¿Cómo percibimos el mundo? ¿Cómo juzgamos el mundo? ¿Cómo nos juzgamos a nosotros mismos? ¿Tengo en seguida una reacción negativa hacia las cosas que ocurren alrededor mía? ¿Tengo una reacción defensiva?

Y por ende, no solo cómo me nutro a mí misma, ¿cómo nutro a los demás? En cuanto a palabras amables, una actitud favorable hacia el otro, animar a la otra persona, encontrar algo positivo que está haciendo, darle un feedback, un piropo…puedo acercarme a la otra persona y darle un abrazo, una caricia, simplemente ponerle la mano en el hombro y darle mi apoyo.

Pues te propongo este pequeño auto-reto: Durante un día observa, obsérvate cómo reaccionas antes el mundo, cuáles son tus estructuras de pensamiento que automáticamente se están desarrollando en ti. Para un momento y refléjalos.

Se amable contigo mism@ y no te juzgues ni fustigues por lo que puedes descubrir. Es precisamente el proceso de observar y descubrirte lo que es tan valioso.

Otro día puedes hacer el ejercicio de nutrirte. Nutrirte y nutrir a las personas alrededor tuyo. Eliges activamente ingerir alimento positivo, pensamientos positivos, dar positividad a lo que te rodea.

Es un bello ejercicio que podemos ir ampliando días tras día y nos sirve también para darnos cuenta que no somos víctimas de las circunstancias, no somos víctimas de lo que nos rodea.

Nosotros creamos, somos activamente creadores de este mundo, nosotros podemos elegir cómo nos queremos sentir y cuando somos capaces de generar una onda positiva alrededor nuestra, alguien más se beneficiará de ello, como la onda que se propaga en el agua.

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